miércoles, 4 de enero de 2012

Bulevar de la avenida puede generar una tragedia sin precedentes, en Tamboril



CODIGO 32
Por Arturo Taveras

TAMBORIL, REP. DOM.- Crear una especie de bulevar en la avenida presidente Vásquez de este municipio para poner fin a los escándalos que afectaban el parque  local Trina D´Moya  y áreas circundantes resultó ´´ser una cura peor que la  enfermedad´´, porque generó un problema de mayor envergadura  que el existente.-

El mencionado  bulevar de Tamboril es un arma de doble filo, porque beneficia a los comerciantes de la venida y dinamiza la economía local con el expendio de bebidas alcohólicas y comida rápida, pero también es una peligrosa bomba social  que  intranquiliza  a decenas de familias que desde hace muchos años residentes en el entorno de la avenida.-

Esa bomba de tiempo social podría estallar en cualquier momento y provocar una tragedia sin precedente, debido a la gran cantidad de personas de diferentes lugares y de escasa formación que allí se reúne a consumir  alcohol y otras sustancias alucinógenas, portando armas blancas y de fuego, en medio del desorden imperante por  la poca vigilancia policial.-

A pesar que las autoridades municipales anunciaron con bombos y platillos que la inauguración del boulevard en el centro de la avenida presidente Vásquez era un lugar que garantizaría el solaz esparcimiento de las familias  tamborileñas, ha ocurrido todo lo contrario.-

El problema que ahora escandaliza y llena de pavor de  a los habitantes de tan laborioso municipio es delicado y surge como producto de la falta de previsión, debido a que debió crearse  un cuerpo de orden y un sistema de normas que evite la  ocurrencia de cualquier alboroto en un lugar considerado zona residencial por tradición.

Empero, no todo esta perdido porque aun el volcán esta en ebullición y se pueden buscar alternativas que puedan  evitar que el fuego de la emoción humana, alterado por los alucinógenos y la impetuosidad juvenil, exacerben los ánimos y generen choques sociales que terminen en tragedia.

Como la constitución de la República  faculta a los cabildos para crear normas municipales que regulen el tránsito, el uso de suelo y toda actividad social en el territorio de su competencia, resulta imperioso que los ediles tamborileños creen ordenanzas tendentes a controlar en el bulevar el  expendio y consumo de bebidas alcohólicas y sustancias narcóticas, el porte de armas, la música, los ruidos, el tiempo de esparcimiento en ese lugar y cualquier actividad que atente contra el pudor público.

En ese sentido, la mejor forma de controlar el desorden en Tamboril es con normas que faculten a la autoridad judicial competente con derecho a  sancionar a los infractores de las ordenanzas  emitidas por el cabildo con castigo de cárcel y multas severas, tal como ha ocurrido en ciudades que eran violentas como New York.   

Empero, las normas sociales y legales que amerita Tamboril deben ir acompañadas de planes que soporten la esencia del bulevar y que permitan la recreación sana de las familias, a no ser que haya personas poderosas que busquen mantener revueltas las aguas para tener ganancias de pescadores y sacar provecho al desorden.

Las autoridades municipales y los empresarios le sacan mayor provecho a la sana diversión familiar  con la conversión de la avenida en un centro cultural donde redesarrollen  diferentes  actividades artísticas que rescaten las llamadas retretas del parque y  lleven mensajes positivos a la juventud.

Se debe evitar que ese lugar siga siendo un atractivo para la delincuencia, el micrográfico, los alteradores del orden con su adicción a la música alta, y la prostitución  y que se devuelva así la tranquilidad a las familias que allí residen.

El cabildo debe  contemplar también un cuerpo de orden mas numeroso y que sea integrado por la  policía municipal y  nacional para que haya  mayor respeto y se  que impongan el orden perdido.

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